Tipos de huella plantar

Cada persona tiene una huella distinta, esto determina su manera de andar y la eficiencia de su marcha.

Nuestro cuerpo aprovecha la energía y reparte las fuerzas mejor si tenemos una correcta manera de pisar y caminar.

Cuando la morfología del pie es la correcta formamos algo parecido a una semiesfera (entre los dos pies), una forma muy eficiente de repartir las cargas.

La huella es un factor importante para saber la morfología del pie. Cuando la parte anterior, externa y talón contactan podemos ver que es una huella normal, cuando hay un contacto total de la planta con el suelo hablamos de un pie plano y cuando solamente se apoya en el talón y en el antepié le llamaremos pie cavo.

Diversos factores pueden llevarnos a una posición incorrecta del pie y una huella anómala. El factor hereditario, los hábitos, el tipo de calzado y el tono muscular son los más importantes.

En el caso de los pies planos, si estos son flexibles, se puede ayudar a conseguir arco plantar identificando el origen de esta morfología y con la ayuda de plantillas. Cuando los pies planos son rígidos no es posible modificar la pisada, pero si acomodar el pie para que las estructuras que están en una posición incorrecta no sufran tanto. Los pies planos adquieren rigidez con el tiempo por lo que es recomendable tratarlos desde su origen.

Los pies cavos reparten las fuerzas en menor superficie lo que causa sobrecargas en zonas puntuales del pie. La solución es dar mas apoyo al pie y ayudar a no forzar las estructuras y músculos (este tipo de pie es muy propenso a problemas musculares como la fascitis).

pie plano cavo normal

En resumen, una pisada incorrecta hace que no aprovechemos la energía y forcemos las estructuras de nuestro pie, por ello con un estudio y su correcto tratamiento podemos conseguir que estas anomalías no sean un problema.