Fisioterapia Oncológica

La fisioterapia oncológica es una especialidad que trata las secuelas de un proceso oncológico, debido a la cirugía llevada a cabo, la quimioterapia o radioterapia.

A través de esta rama se busca mejorar la calidad de vida del paciente.

Metodología

Debemos siempre tener en cuenta la fase de la enfermedad en la que se encuentra el paciente, para poder hacer una buena valoración y ofrecer el mejor tratamiento posible. Debido a que la enfermedad abarca muchos terrenos, son muchas los métodos de trabajo y técnicas que existen para mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes.

Secuelas oncológicas tratables mediante fisioterapia

Entre las secuelas más frecuentes encontramos el linfedema, y en este punto es necesario ampliar la información acerca de ello, ya que es de vital importancia saber por qué se produce, y cuáles son las herramientas del fisioterapeuta para controlarlo.

El linfedema se define como un aumento anormal de líquido rico en proteínas en el espacio intersticial (espacio entre las células) debido a una alteración de la capacidad de transporte del sistema linfático.

El sistema linfático se encarga de recoger los desechos de las células del organismo y transportarlos por los vasos hacia los ganglios linfáticos.

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Cuando hay un proceso oncológico, en algunas ocasiones es necesario extirpar estos ganglios (todos o algunos) mediante cirugía, o pueden ser dañados algunos de los vasos que llevan la linfa hasta ellos (por ejemplo con la radioterapia).

Es entonces cuando el sistema no es capaz de transportar todo ese líquido con la rapidez que debería y se acumula en el espacio intersticial, manifestándose un incremento del tamaño o hinchazón de una extremidad o región del cuerpo.

La mayoría de los linfedemas tienen relación con la cirugía y/o radioterapia en el cáncer mama, cáncer genitourinarios (próstata, vejiga, cuello de útero) y melanoma. Se estima que 1 de cada 4 mujeres (20-25%) con cáncer de mama, desarrollará esta complicación.

Esta incidencia puede aumentar hasta un 41% si se asocia tratamiento radioterápico tras la cirugía.

Prevención, disminución y contención del linfedema

Tenemos una serie de técnicas que nos ayudan a prevenir el linfedema, disminuirlo y contenerlo.

Como medidas preventivas, la principal es el peso, un índice de masa corporal (IMC) superior a 25 es el factor de riesgo más importante para el desarrollo del linfedema.

Otro factor que nos ayuda a prevenirlo es el ejercicio, ya sea aeróbico, estiramientos o potenciación. Además nos ayudara a bajar de peso y tener un mejoría física global.

Además de todo esto daremos al paciente una serie de recomendaciones para prevenir infecciones, como son la higiene e hidratación de la piel, evitar agresiones cutáneas como quemaduras, picaduras, pinchazos. Evitar también la compresión como puede ser el reloj o alguna pulsera y tener cuidado con el calor o el frío excesivo son otras recomendaciones que deben dar.

El siguiente paso una vez se haya instaurado el linfedema será su abordaje, intentar disminuir el volumen mediante la terapia descongestiva compleja (el drenaje linfático manual, el vendaje multicapa y la prenda de contención).

El drenaje linfático manual consiste en la manipulación de la piel y del tejido subcutáneo  abriendo espacios y estimulando el flujo de líquido a través del sistema linfático. El objetivo es dirigir el flujo linfático de áreas con exceso líquido a zonas con vasos linfáticos funcionantes donde no haya exceso. Ayuda a desarrollar vías de derivación. En fases iniciales del edema es más beneficioso, y siempre lo tenemos que combinar con un posterior vendaje multicapa ya que por sí solo está comprobado que no da todos los beneficios que buscamos.

El vendaje multicapa se realiza con vendas de baja elasticidad que permiten una presión continua sobre el miembro, sobre todo cuando la persona está realizando alguna tarea o ejercicio. Se debe usar de forma continua entre una sesión de drenaje linfático manual y la siguiente. Se coloca a diario y se lleva de día y de noche.

Por último , como medida de contención una vez el edema ha reducido su volumen, tenemos las prendas de compresión. Es realizada a medida. El uso debe ser mínimo de 10 horas diarias, y se renuevan cada 6 meses. Nos protegen frente a traumatismos, y se llevan como mantenimiento. Existen diferentes clases en función de la presión que queremos que hagan dependiendo del volumen que haya tenido el miembro.

Estas técnicas anteriormente mencionadas nos servirán para el abordaje de un linfedema en alguna de las extremidades del cuerpo, pero el tratamiento se puede extender a cualquier región además de las extremidades, por ejemplo en cáncer de cabeza y cuello, el abordaje quirúrgico y de radioterapia también puede provocar linfedemas y otros trastornos que con trabajo de fisioterapia tendrán un resultado positivo.

La cirugía en cáncer de cabeza y cuello además de linfedema tiene como efectos secundarios trastornos funcionales, pérdida de sensibilidad, perdida de fonación y deglución, cambios físicos en cabeza, rostro, mandíbula o lengua. La radioterapia provocará además problemas dentales, mucositis, rigideces articulares, retrasos en la cicatrización, fatiga, que se verán potenciados en el caso de sumarle quimioterapia al tratamiento.

Fisioterapia según el tipo de cáncer

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Con fisioterapia en cáncer de cabeza y cuello trabajaremos pre y post operatorio las alteraciones en la mecánica del cuello, trismo, linfedema, fibrosis adherencias y cicatrices, alteraciones de la deglución y la respiración, por ejemplo.

Fundamentalmemte hemos hablado del linfedema porque es la secuela por excelencia en la mayoría de casos de enfermedad oncológica, pero bien es cierto que el campo es mucho más grande.

En el caso de cáncer de pulmón será fundamental un tratamiento pre y post operatorio de fisioterapia respiratoria, así como el manejo de las cicatrices y adherencias.

Cuando el paciente ha sufrido una intervención debido a un cáncer de vejiga o de próstata puede tener como secuela incontinencia urinaria o disfunción eréctil. Pueden ser trabajados con fisioterapia reforzando la musculatura del suelo pélvico, con biofeedback o electroestimulación.

Masaje oncológico

Además de todo esto, el masaje oncológico es una herramienta muy útil para este tipo de pacientes, sobre todo los que han recibido tratamiento de quimioterapia. Es diferente al masaje clásico, ya que apenas se aplica presión, básicamente se trata de un ligero apoyo y deslizamiento de las manos muy suave. Los beneficios con evidencia científica son: disminución del dolor, nauseas, fatiga, ansiedad. Disminuye los niveles de cortisol, y aumenta la serotonina y la dopamina en el organismo.

El ejercicio terapéutico será muy importante en los pacientes oncológicos. Lo recomendará el fisioterapeuta dependiendo del estado del paciente, si está con tratamiento todavía, de su capacidad, de si antes hacía o no ejercicio. Mejorará su estado físico, a nivel cadiovascular y pulmonar, así como su estado de ánimo (fundamental para encarar bien la enfermedad).

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