Hay lesiones musculoesqueléticas que evolucionan bien con fisioterapia convencional, ejercicio y una correcta gestión de las cargas. Sin embargo, en otros casos el dolor se prolonga durante semanas o meses y determinadas estructuras necesitan un estímulo diferente para favorecer su recuperación.
En estas situaciones, las ondas de choque en fisioterapia pueden convertirse en una herramienta especialmente interesante.
Se trata de una técnica no invasiva que utilizamos principalmente en determinadas lesiones de tendones, fascias y tejidos musculoesqueléticos, especialmente cuando las molestias se han vuelto persistentes o no están respondiendo como esperábamos a otros tratamientos.
En nuestra clínica realizamos siempre una valoración previa para comprobar si las ondas de choque están indicadas y adaptar el tratamiento a las necesidades de cada paciente.

Índice de contenidos
¿Qué son las ondas de choque?
Las ondas de choque son ondas acústicas de alta energía que se transmiten desde un dispositivo hacia una zona concreta del cuerpo.
Aunque el nombre pueda sonar llamativo, no hablamos de una descarga eléctrica. El tratamiento consiste en aplicar impulsos mecánicos sobre los tejidos mediante un cabezal que se coloca directamente sobre la piel.
Estos estímulos producen diferentes efectos en la zona tratada y pueden utilizarse como parte del tratamiento fisioterapéutico de determinadas lesiones.
Su principal interés aparece en problemas que llevan tiempo evolucionando y en los que buscamos estimular los procesos naturales de reparación del tejido y reducir el dolor.
¿Qué beneficios tienen las ondas de choque en fisioterapia?
Las ondas de choque pueden aportar diferentes beneficios dependiendo de la lesión y del estado del tejido.
Uno de los principales objetivos del tratamiento es estimular una respuesta biológica en la zona afectada, especialmente en tejidos que presentan procesos degenerativos o que llevan tiempo sin recuperarse correctamente.
Entre sus posibles beneficios encontramos:
- reducción del dolor;
- estimulación de los procesos de reparación del tejido;
- mejora de la circulación local;
- estimulación de la actividad celular;
- mejora de la función de tendones y fascias;
- reducción progresiva de determinadas molestias persistentes;
- posibilidad de complementar otros tratamientos de fisioterapia;
- tratamiento no invasivo y sin necesidad de cirugía.
No obstante, es importante entender que las ondas de choque no son una solución automática para cualquier lesión.
Su efectividad depende de realizar una buena valoración, seleccionar correctamente a los pacientes y utilizarlas dentro de un tratamiento adaptado a cada caso.
¿Para qué lesiones se utilizan las ondas de choque?
Las ondas de choque tienen especial aplicación en determinadas patologías musculoesqueléticas, sobre todo en problemas relacionados con tendones y fascias.
Algunas de las lesiones en las que podemos valorar este tratamiento son:
Fascitis plantar
La fascitis plantar es probablemente una de las aplicaciones más conocidas de las ondas de choque.
Cuando el dolor en el talón lleva meses de evolución o no termina de responder a otros tratamientos, las ondas de choque pueden formar parte del abordaje fisioterapéutico.
Tendinopatía de Aquiles
Las molestias persistentes en el tendón de Aquiles pueden limitar actividades tan habituales como caminar, correr o subir escaleras.
Dependiendo del tipo de tendinopatía y de su evolución, podemos valorar la incorporación de ondas de choque al tratamiento.
Tendinopatía rotuliana
Es frecuente en personas que realizan deportes con saltos, carrera o cambios de dirección.
Cuando existe una tendinopatía rotuliana de larga evolución, las ondas de choque pueden utilizarse como complemento de un programa específico de ejercicio y recuperación.
Epicondilitis o codo de tenista
El denominado codo de tenista provoca dolor en la zona externa del codo y puede aparecer tanto en deportistas como en personas que realizan movimientos repetitivos durante su trabajo.
En determinados casos persistentes podemos utilizar ondas de choque como parte del tratamiento.
Tendinopatías del hombro
Algunas lesiones de los tendones del hombro también pueden beneficiarse de este tipo de tratamiento cuando existe una indicación adecuada.
Especialmente importante es realizar previamente una buena valoración para determinar qué estructura está generando las molestias.
Tendinopatías y lesiones crónicas
En general, las ondas de choque pueden ser especialmente interesantes en tendinopatías de larga evolución, en las que el tejido presenta cambios estructurales y el problema no se limita a una inflamación puntual.
Cada lesión debe estudiarse de forma individual antes de decidir si este tratamiento es adecuado.
Ondas de choque para lesiones que no terminan de mejorar
Uno de los motivos más habituales para plantear este tratamiento es encontrarnos con una lesión que lleva demasiado tiempo evolucionando.
El paciente puede haber pasado por diferentes fases:
ha descansado,
ha vuelto a entrenar,
ha realizado ejercicios,
ha recibido tratamiento,
ha mejorado durante un tiempo…
y, sin embargo, el dolor continúa apareciendo.
Cuando esto sucede, es importante no limitarse simplemente a repetir el mismo tratamiento.
Tenemos que analizar qué estructura está afectada, cuánto tiempo lleva evolucionando, qué factores mantienen el problema y qué estímulos necesita el tejido.
Las ondas de choque pueden proporcionarnos una herramienta adicional para este tipo de casos.
Valoración ecográfica antes del tratamiento cuando es necesario
En determinados pacientes podemos complementar la exploración de fisioterapia con una valoración ecográfica.
La ecografía musculoesquelética permite visualizar estructuras como tendones, fascias y otros tejidos y obtener información adicional sobre su estado.
Esto puede ser especialmente útil cuando queremos:
- localizar con mayor precisión la estructura afectada;
- valorar el estado de un tendón o fascia;
- observar posibles cambios estructurales;
- relacionar los hallazgos con los síntomas del paciente;
- y decidir con mayor criterio si las ondas de choque son una opción adecuada.
No todos los pacientes necesitan una ecografía antes del tratamiento. La utilizamos cuando la valoración clínica indica que puede aportarnos información relevante para orientar mejor la intervención.
De esta forma, no aplicamos las ondas de choque de manera genérica, sino después de estudiar cada caso y determinar si realmente pueden aportar un beneficio.
Preparamos la zona con radiofrecuencia antes de aplicar las ondas de choque
En nuestra clínica no aplicamos las ondas de choque de forma aislada. Cuando consideramos que puede ser beneficioso, preparamos previamente la zona mediante radiofrecuencia, con tecnología como INDIBA, antes de comenzar la sesión de ondas de choque.
La radiofrecuencia produce un aumento controlado de la temperatura en los tejidos y puede favorecer la circulación local y la preparación de la zona que vamos a tratar. De esta manera buscamos que el tejido llegue en mejores condiciones a la aplicación posterior de las ondas de choque y que el tratamiento resulte más confortable para el paciente.
Por este motivo, hemos incorporado esta combinación a nuestro protocolo: primero trabajamos y preparamos la zona con radiofrecuencia y posteriormente aplicamos las ondas de choque, adaptando siempre ambas técnicas a la lesión, al estado del tejido y a las necesidades de cada paciente.
No se trata de aplicar más técnicas por aplicarlas, sino de utilizarlas de forma complementaria dentro de un tratamiento planificado e individualizado.
¿Las ondas de choque sustituyen a la fisioterapia?
No.
Las ondas de choque son una herramienta dentro del tratamiento de fisioterapia, pero no sustituyen a una valoración completa ni al resto del proceso de recuperación.
En muchos casos tendremos que combinarlas con:
- ejercicio terapéutico;
- fortalecimiento;
- trabajo de movilidad;
- modificación temporal de determinadas actividades;
- gestión de cargas;
- educación del paciente;
- y otras técnicas de fisioterapia.
Por ejemplo, en una tendinopatía podemos utilizar las ondas de choque para actuar sobre el tejido, pero será igualmente importante recuperar progresivamente la capacidad del tendón para soportar carga.
El objetivo no es únicamente que desaparezca el dolor durante unos días, sino intentar recuperar la función y reducir las posibilidades de que el problema vuelva a aparecer.
¿Cuántas sesiones de ondas de choque son necesarias?
El número de sesiones depende de la lesión, de su evolución y de la respuesta de cada paciente.
Como referencia, habitualmente podemos plantear tratamientos de aproximadamente 3 a 5 sesiones, aunque siempre valoramos cada caso de manera individual.
Después de cada sesión observamos la evolución para decidir cómo continuar con el tratamiento.
No se trata de realizar el mayor número posible de sesiones, sino de utilizar las ondas de choque cuando existe una indicación y durante el tiempo que puedan aportar un beneficio al paciente.
¿Duelen las ondas de choque?
La aplicación de ondas de choque puede producir cierta molestia, especialmente cuando trabajamos directamente sobre una estructura dolorosa.
La sensación dependerá de:
- la zona tratada;
- la sensibilidad del paciente;
- el estado de la lesión;
- y la intensidad utilizada.
Los parámetros pueden adaptarse progresivamente para conseguir un tratamiento que resulte tolerable.
Después de la sesión también puede aparecer cierta sensibilidad temporal en la zona tratada.
¿Cuándo debería valorar un tratamiento con ondas de choque?
Puede ser interesante realizar una valoración si tienes una lesión musculoesquelética que lleva varias semanas o meses sin terminar de mejorar.
Especialmente si notas que:
- el dolor desaparece pero vuelve al retomar la actividad;
- tienes una tendinopatía de larga evolución;
- has probado diferentes tratamientos sin conseguir la evolución esperada;
- la lesión limita tu trabajo o actividad deportiva;
- o llevas demasiado tiempo adaptando tu vida alrededor de una molestia.
Esto no significa necesariamente que necesites ondas de choque.
El primer paso debe ser siempre estudiar correctamente el problema.
Tratamiento con ondas de choque adaptado a cada paciente
No todos los dolores necesitan el mismo tratamiento y no todas las lesiones son candidatas a ondas de choque.
Por eso, antes de comenzar realizamos una valoración fisioterapéutica en la que estudiamos la zona afectada, el tiempo de evolución, los síntomas y las posibles causas del problema.
A partir de esta valoración podemos determinar si las ondas de choque pueden aportar un beneficio y cómo integrarlas dentro del tratamiento.
El objetivo es utilizarlas cuando realmente estén indicadas y combinarlas, cuando sea necesario, con ejercicio terapéutico y otras herramientas de fisioterapia.
Precio del tratamiento con ondas de choque
El precio de las sesiones de ondas de choque es:
Sesión individual: 40 €
Bono de tratamiento: 35 € por sesión
El número de sesiones dependerá de cada caso, aunque habitualmente los tratamientos se realizan durante aproximadamente 3 a 5 sesiones.
¿Tienes una lesión que no termina de desaparecer?
Si llevas tiempo con una lesión, has probado diferentes tratamientos y las molestias siguen apareciendo, puede ser conveniente realizar una nueva valoración.
Las ondas de choque pueden ser una herramienta especialmente útil en determinadas lesiones persistentes, pero es fundamental utilizarlas con una indicación adecuada y dentro de un tratamiento adaptado a cada paciente.
Pide tu cita y valoraremos si el tratamiento con ondas de choque puede ayudarte en tu recuperación.



