La fascitis plantar puede llegar a ser una lesión especialmente persistente. En muchos casos, el dolor mejora progresivamente con cambios en la actividad, ejercicios, tratamiento de fisioterapia y otras medidas conservadoras. Sin embargo, hay pacientes que pasan semanas o incluso meses con molestias y sienten que, hagan lo que hagan, el dolor del talón siempre acaba volviendo.
Cuando una fascitis plantar se alarga en el tiempo o no responde como esperamos a los tratamientos habituales, las ondas de choque pueden convertirse en una opción de tratamiento muy interesante.
En nuestra clínica no aplicamos este tratamiento de forma automática. Antes de comenzar realizamos una valoración y una ecografía de la fascia plantar, que nos permite observar su estado y decidir si las ondas de choque son adecuadas para ese caso.
Si consideramos que el paciente puede beneficiarse del tratamiento, normalmente planteamos un programa de entre 3 y 5 sesiones de ondas de choque, adaptándolo a la evolución de cada persona.

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¿Qué es exactamente la fascitis plantar?
La fascia plantar es una estructura de tejido que recorre la planta del pie desde el talón hacia los dedos y que participa en el soporte del arco plantar.
Cuando esta estructura se sobrecarga de forma repetida puede sufrir cambios que producen dolor, especialmente en la zona de inserción de la fascia en el talón.
Aunque habitualmente hablamos de “fascitis plantar”, en los casos que se prolongan durante meses existe con frecuencia un componente degenerativo del tejido y no únicamente inflamatorio.
Uno de los síntomas más característicos es el dolor en el talón al dar los primeros pasos por la mañana o después de haber estado un tiempo sentado o en reposo. También puede aparecer dolor al caminar durante mucho tiempo, permanecer de pie o realizar determinados deportes.
¿Por qué algunas fascitis plantares son tan difíciles de eliminar?
No todas las fascitis evolucionan igual.
Hay pacientes que mejoran rápidamente mientras que, en otros casos, las molestias se cronifican. La sobrecarga repetida, determinadas alteraciones biomecánicas, la reducción de movilidad del tobillo y otros factores pueden contribuir a mantener el problema.
Por eso, cuando el dolor persiste, no siempre tiene sentido continuar indefinidamente haciendo exactamente lo mismo.
Es importante volver a valorar el estado de la fascia y decidir qué tratamiento puede ser más adecuado en ese momento.
Aquí es donde la ecografía y las ondas de choque pueden tener un papel especialmente interesante.
Antes de las ondas de choque realizamos una ecografía
Antes de iniciar el tratamiento hacemos una ecografía de la fascia plantar.
La ecografía musculoesquelética nos permite visualizar directamente la fascia y valorar aspectos como su grosor, estructura y posibles alteraciones en la zona dolorosa. La evidencia disponible considera la ecografía una herramienta fiable para evaluar el grosor y los cambios estructurales de la fascia plantar.
Esto nos ayuda a obtener más información sobre lo que está ocurriendo y, sobre todo, a no tratar únicamente el síntoma.
La ecografía previa nos permite:
- valorar el estado actual de la fascia plantar;
- localizar con mayor precisión la zona afectada;
- comprobar si existen alteraciones compatibles con una fascitis o fasciopatía plantar;
- relacionar los hallazgos con los síntomas del paciente;
- y decidir si las ondas de choque son una opción adecuada.
No todas las personas con dolor en el talón necesitan ondas de choque. Precisamente por eso consideramos importante realizar primero una valoración individual.
¿Qué son las ondas de choque?
Las ondas de choque extracorpóreas son ondas acústicas que se transmiten desde un dispositivo hacia el tejido que queremos tratar.
Se trata de una técnica no invasiva: las ondas se aplican desde el exterior, a través de la piel, sobre la zona afectada.
Se utilizan en diferentes problemas musculoesqueléticos y una de sus aplicaciones más conocidas es precisamente el tratamiento de la fascitis plantar persistente o de larga evolución.
Diversos estudios han observado mejoras en el dolor en pacientes tratados mediante ondas de choque, aunque los resultados pueden variar dependiendo del paciente y de parámetros como el tipo de onda, la intensidad o el protocolo utilizado. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2024 encontró una reducción significativa del dolor con diferentes modalidades de ondas de choque, destacando también la importancia de individualizar los parámetros del tratamiento.
Por tanto, no debemos entenderlas como una solución automática para cualquier dolor de talón, sino como una herramienta terapéutica especialmente interesante cuando está correctamente indicada.
¿Cuántas sesiones de ondas de choque son necesarias para una fascitis plantar?
Nuestro protocolo habitual se sitúa entre 3 y 5 sesiones.
El número exacto depende de cada paciente, del estado de la fascia observado durante la valoración y de cómo evolucione el dolor a lo largo del tratamiento.
No buscamos realizar más sesiones de las necesarias. Evaluamos la respuesta y vamos adaptando el tratamiento a la evolución.
¿Las ondas de choque duelen?
Durante la aplicación puede sentirse una molestia en la zona tratada, especialmente cuando trabajamos directamente sobre el punto más sensible de la fascia plantar.
La intensidad se adapta progresivamente para intentar que el tratamiento sea tolerable.
Después de la sesión puede aparecer sensibilidad local y, ocasionalmente, cierto enrojecimiento, inflamación leve o molestias temporales en la zona tratada. Estos efectos suelen estar relacionados con la propia aplicación de las ondas sobre el tejido.
Por eso también es importante que el tratamiento sea realizado después de una valoración profesional y adaptando los parámetros a cada persona.
¿Cuándo puede ser interesante tratar una fascitis plantar con ondas de choque?
Podemos plantearnos este tratamiento especialmente cuando nos encontramos ante una fascitis plantar persistente, con molestias que se prolongan en el tiempo o que vuelven de forma recurrente pese a haber realizado otros tratamientos.
Por ejemplo, cuando el paciente comenta situaciones como:
“Llevo meses con dolor y no termina de desaparecer.”
“Me encuentro mejor durante unos días, pero cuando vuelvo a caminar o entrenar reaparece.”
“He hecho ejercicios y tratamiento, pero sigo teniendo dolor al levantarme por la mañana.”
En estos casos merece la pena volver a estudiar el problema.
Las ondas de choque no sustituyen necesariamente al resto del tratamiento. Dependiendo de cada paciente pueden formar parte de un abordaje más amplio que incluya ejercicio, trabajo de movilidad, control de cargas u otras medidas dirigidas a los factores que están manteniendo la lesión.
Ecografía + ondas de choque: tratamos cada caso de forma individual
Uno de los aspectos más importantes cuando una fascitis se vuelve persistente es no aplicar tratamientos sin saber cómo se encuentra realmente el tejido.
Nuestro planteamiento parte siempre de una valoración inicial.
Primero estudiamos tus síntomas y realizamos la ecografía de la fascia plantar. A partir de ahí podemos decidir si las ondas de choque son apropiadas y establecer el número de sesiones.
Si consideramos que pueden ayudarte, iniciaremos un tratamiento de aproximadamente 3 a 5 sesiones, realizando un seguimiento de la evolución.
Preparamos la zona con radiofrecuencia antes de aplicar las ondas de choque
En nuestra clínica no aplicamos las ondas de choque de forma aislada. Cuando consideramos que puede ser beneficioso, preparamos previamente la zona mediante radiofrecuencia, con tecnología como INDIBA, antes de comenzar la sesión de ondas de choque.
La radiofrecuencia produce un aumento controlado de la temperatura en los tejidos y puede favorecer la circulación local y la preparación de la zona que vamos a tratar. De esta manera buscamos que el tejido llegue en mejores condiciones a la aplicación posterior de las ondas de choque y que el tratamiento resulte más confortable para el paciente.
Por este motivo, hemos incorporado esta combinación a nuestro protocolo: primero trabajamos y preparamos la zona con radiofrecuencia y posteriormente aplicamos las ondas de choque, adaptando siempre ambas técnicas a la lesión, al estado del tejido y a las necesidades de cada paciente.
No se trata de aplicar más técnicas por aplicarlas, sino de utilizarlas de forma complementaria dentro de un tratamiento planificado e individualizado.
Precio de las ondas de choque para fascitis plantar
El precio del tratamiento es:
Sesión individual de ondas de choque: 40 €
Bono de tratamiento: 35 € por sesión
El número de sesiones se establece de manera individual en función de la valoración y de la evolución, siendo lo habitual realizar entre 3 y 5 sesiones.
¿Llevas tiempo intentando acabar con una fascitis plantar?
Si llevas semanas o meses con dolor en el talón, has probado diferentes tratamientos y la fascitis plantar continúa limitándote al caminar, trabajar o hacer deporte, puede ser el momento de realizar una nueva valoración.
Mediante la ecografía podemos comprobar el estado de tu fascia plantar y determinar si las ondas de choque pueden ser una opción adecuada para ti.
No todas las fascitis necesitan ondas de choque, pero en determinados casos pueden ser precisamente el tratamiento que necesitamos para abordar una lesión que lleva demasiado tiempo sin evolucionar como esperábamos.
Pide tu cita y valoraremos tu fascia plantar mediante ecografía antes de decidir si comenzamos el tratamiento con ondas de choque.



